Las figuras chartistas o patrones gráficos son imágenes de la evolución de los precios que tienen un valor predictivo. Estos patrones reflejan la interacción entre los alcistas (compradores) y los bajistas (vendedores) en el mercado. Dado que esta interacción se rige por las leyes del comportamiento humano masivo (o psicología del intercambio de masas), que son constantes, los patrones de precios resultantes suelen tener una forma reconocible y, por lo general, conducen a movimientos de precios predecibles.
El objetivo del análisis técnico de las figuras chartistas es identificar movimientos de precios en el mercado de divisas que se repiten con frecuencia a lo largo del tiempo. En general, un operador de divisas identifica la formación de una figura chartista conocida para tomar una posición cuando sale. Estas figuras se clasifican en dos categorías: figuras de reversión o de continuación después de una consolidación.
Según las estadísticas históricas, las figuras triangulares serían las más rentables. A continuación se presentan algunas figuras chartistas frecuentes en el mercado de divisas.
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Las figuras de continuación aparecen cuando el mercado se detiene tras un fuerte movimiento direccional. Esta fase de consolidación permite a los operadores obtener beneficios o reposicionarse antes de que se reanude la tendencia inicial.
Estas figuras son especialmente apreciadas porque suelen ofrecer configuraciones claras, con niveles técnicos bien definidos. Entre las figuras de continuación más conocidas se encuentran los triángulos, las banderas, los banderines o los rectángulos.
Cuando se produce una ruptura en la dirección de la tendencia anterior, acompañada idealmente de un aumento de los volúmenes, la probabilidad de un movimiento prolongado aumenta considerablemente.
Las figuras de cambio de tendencia señalan un posible cambio en la dinámica del mercado. Suelen aparecer tras una tendencia alcista o bajista prolongada y reflejan un agotamiento progresivo del movimiento en curso.
Estas figuras suelen ser más complejas de operar, ya que su validación requiere paciencia y una confirmación clara. El patrón cabeza y hombros, los dobles picos o los triples valles son algunos de los modelos más utilizados para detectar un posible cambio de tendencia.
Es imprescindible que se produzca una ruptura clara de los niveles clave, como la línea del cuello (neckline), antes de plantearse tomar una posición.
Algunas figuras no dan una tendencia direccional inmediata. Reflejan una fase de equilibrio temporal entre compradores y vendedores, en la que el mercado espera un catalizador para elegir una dirección.
Los triángulos simétricos o ciertas fases de compresión de precios entran en esta categoría. En este caso, solo la ruptura efectiva del soporte o la resistencia permite determinar la dirección del próximo movimiento.
Estas figuras requieren una gestión rigurosa del riesgo, ya que las rupturas falsas son frecuentes.
Las figuras chartistas nunca deben utilizarse de forma aislada. Para aumentar su fiabilidad, se recomienda combinarlas con otros elementos de análisis técnico, como los niveles de soporte y resistencia, los volúmenes o indicadores como el RSI o el MACD.
También es esencial esperar una confirmación clara de la figura antes de entrar en posición. Anticiparse a una ruptura a menudo expone a señales falsas y pérdidas evitables. Una buena gestión del stop loss sigue siendo indispensable, incluso en las configuraciones más claras.
No todas las figuras chartistas funcionan sistemáticamente. Su eficacia depende en gran medida del contexto del mercado, de la unidad de tiempo utilizada y de la calidad de la ruptura observada.
Entre los errores más comunes se encuentran:
Comprender estas limitaciones permite utilizar las figuras chartistas con mayor discernimiento y realismo.
Las figuras chartistas constituyen un excelente punto de partida para aprender a leer los mercados financieros. Si se dominan bien, ofrecen un marco estructurado para analizar los gráficos y construir estrategias coherentes.
El trading CFD se basa en la especulación e implica un riesgo significativo de pérdida, por lo que no es adecuado para todos los inversores (del 74 al 89% de las cuentas de inversores privados pierden dinero).