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Anomalías en la teoría económica clásica

teoría económica clásica

Las anomalías que regularmente ocurren en la teoría económica clásica han contribuido a la formación de las finanzas conductuales. Estas anomalías violan directamente las teorías financieras y económicas modernas que asumen un comportamiento racional y lógico. El siguiente es un breve resumen de algunas de las anomalías encontradas en la literatura financiera.

El efecto de enero

El efecto de enero debe su nombre al fenómeno según el cual el rendimiento mensual medio de las pequeñas empresas es siempre mayor en enero que en cualquier otro mes del año. Esto está en contradicción con la hipótesis de eficiencia de mercado de Eugène Fama, que predice que la renta variable se moverá en un mercado aleatorio a medida que se disponga de nueva información.

Sin embargo, un estudio realizado en 1976 por Michael S. Rozeff y William R. Kinney - "Capital Market Seasonality: The Case of Stock Returns" (Estacionalidad del mercado de capitales: el caso de los rendimientos bursátiles) - encontraron que desde 1904 hasta 1974 los rendimientos medios de enero para las pequeñas empresas fueron de alrededor del 3,5%, mientras que los rendimientos de los otros meses se acercaron al 0,5%. Esto sugiere que el rendimiento mensual de las pequeñas capitalizaciones sigue una pauta relativamente constante, contrariamente a lo que predice la teoría financiera convencional. Por lo tanto, un factor no convencional (que no sea caminar al azar) debe crear este patrón regular.

Una explicación es que el aumento de los rendimientos en enero es el resultado de la venta de acciones con pérdidas en diciembre por parte de los inversores para asegurar sus pérdidas fiscales. Por lo tanto, se produciría un repunte en enero, cuando los inversores estén menos inclinados a vender. Los impuestos de fin de año podrían explicar en parte el efecto de enero, pero no el hecho de que el fenómeno siga existiendo en lugares donde no existen impuestos sobre las plusvalías. Esta anomalía muestra que las teorías convencionales no pueden tener en cuenta todo lo que sucede en el mundo real.

La maldición del ganador

Una suposición es que los inversores y los traders son lo suficientemente racionales como para ser conscientes del verdadero valor de un activo y hacer ofertas en consecuencia.

Sin embargo, anomalías como la maldición del ganador - una tendencia a exceder el valor intrínseco de un artículo comprado en una subasta - sugieren que este no es el caso.

Las teorías racionales asumen que todos los participantes involucrados en un proceso de licitación tienen acceso a toda la información relevante para llegar a la misma evaluación. Sin embargo, las diferencias en la valoración de los precios sugieren que otros factores que no están directamente relacionados con el activo afectan el proceso de licitación.

Según el artículo de Richard Thaler de 1988 sobre la maldición del ganador, hay dos factores principales que socavan la racionalidad del proceso de licitación: el número de participantes y la agresividad de la licitación. Por ejemplo, si hay muchos participantes involucrados en el proceso, significa que usted debe hacer una oferta más agresiva para disuadir a otros de pujar más alto. Desafortunadamente, el aumento de su agresividad también aumenta la probabilidad de que su oferta ganadora exceda el valor real del activo.

Tomemos el ejemplo de compradores potenciales que pujan por una casa. Es posible que las partes implicadas sean racionales y conscientes del valor real de la casa mediante el estudio de las ventas de viviendas recientes en la zona. Sin embargo, las variables que no tienen nada que ver con el activo (la licitación agresiva y el número de postores) pueden llevar a errores en las estimaciones y a un precio de venta superior al valor real de la vivienda.

Prima de riesgo de las acciones

La prima de riesgo de las acciones es otra anomalía estudiada por los académicos en finanzas y economía. Según el modelo de fijación de precios de los activos financieros, los inversores con activos financieros de mayor riesgo deberían ser recompensados con tasas de rendimiento más altas.

Los estudios han demostrado que, a lo largo de un período de 70 años, la renta variable ofrece rendimientos medios que superan el rendimiento de la deuda pública entre un 6 y un 7%. El rendimiento real de las acciones es del 10%, mientras que el rendimiento real de los bonos es del 3%. Sin embargo, los académicos creen que una prima de riesgo del 6% es extremadamente importante y significa que el riesgo de las acciones es considerablemente mayor que el riesgo de los bonos. Los modelos económicos tradicionales han determinado que esta prima sea mucho menor. Esta falta de convergencia entre los modelos teóricos y los resultados empíricos es una barrera para que los académicos puedan explicar por qué la prima de renta variable es tan alta.

La respuesta de las finanzas conductuales al rompecabezas de la prima de riesgo de la renta variable gira en torno a la tendencia de las personas a tener "una miopía de aversión a las pérdidas", una situación en la que los inversores -demasiado preocupados por los efectos negativos de las pérdidas en relación con una cantidad equivalente de beneficios- tienen una visión a corto plazo de una inversión. Como resultado, la atención de los inversores se centra en la volatilidad de su cartera de renta variable a corto plazo. No es raro que una acción fluctúe en un pequeño porcentaje en un período de tiempo muy corto, pero un inversor miope (con una visión a corto plazo) puede no reaccionar positivamente a los cambios a la baja. Por lo tanto, se considera que las acciones deben ofrecer una prima lo suficientemente alta como para compensar la considerable aversión a las pérdidas del inversor. Por lo tanto, la prima se considera un incentivo para que los participantes en el mercado inviertan en renta variable en lugar de en deuda pública no garantizada.

La teoría financiera tradicional no tiene en cuenta todas las situaciones que ocurren en el mundo real. Esto no significa que no sea válido, sino más bien que la adición de la financiación basada en el comportamiento puede aclarar el funcionamiento de los mercados financieros.

Resumen - Teoría de las finanzas conductuales